Causas y efectos del estrés

Un "factor estresante" es algo que hace que una persona se sienta extenuada. En la vida cotidiana, es probable que se encuentre con una variedad de presiones. Siga leyendo para saber cómo le afecta el estrés y cómo puede controlarlo.


La reacción del cuerpo hacia el estrés

Cuando está sometido a mucho estrés, su cuerpo libera sustancias químicas u hormonas que provocan muchos cambios. Considere lo siguiente:

  • El ritmo cardíaco y la presión arterial aumentan.
  • El corazón late con fuerza.
  • Los músculos se tensan.
  • El abdomen se contrae.
  • Es posible que su concentración se deteriore.
  • Problemas de memoria.

Factores del estrés

  • Adaptarse a los cambios continuos y rápidos.
  • El dinero y las finanzas son una fuente de preocupación.
  • Cambiar de empleo o trasladarse a un nuevo lugar es un gran acontecimiento vital.
  • Más de uno de estos eventos puede ocurrir al mismo tiempo; por ejemplo, se puede estar lidiando con una enfermedad familiar mientras se cambia de trabajo.
  • Muchas personas desempeñan varios papeles, lo que conlleva una serie de obligaciones como vivir con el cónyuge, ser padre, amigo y empleado, así como cuidar de los padres ancianos.
  • Tener poco tiempo para descansar mientras se pasa de un escenario estresante a otro.
  • Estar al día con los teléfonos móviles, correos electrónicos y mensajes de texto puede provocar cansancio por la tecnología.

Efectos del estrés a largo plazo

Si está sometido a estrés con frecuencia, debe aprender a gestionarlo bien. Si no lo puede controlar, con el paso del tiempo puede desarrollar algunos de los siguientes síntomas de estrés:

Físicos: resfriados o gripes de forma habitual, dolores de cabeza, alteraciones del sueño, tensión muscular, problemas de piel y problemas digestivos.

Mentales: incapacidad para concentrarse, mala memoria, dificultades de aprendizaje, pensamientos negativos frecuentes y dificultad para hablar.

Emocionales: la ansiedad, la desesperación, la ira, la irritabilidad, la sensación de impotencia, la falta de objetivos y los problemas en las relaciones personales.

Conductuales: la mala alimentación, la conducción irresponsable, el abuso de alcohol o drogas, la propensión a los accidentes y los actos de hostilidad.